23/3/26

NI CONDENA NI APEDREA. Jesús guarda un silencio que no es indiferencia sino comprometido con la persona. No se desentiende, se queda al lado de la mujer. Un silencio, una mirada, una palabra que lleva a una revisión de la injusticia, del mal, de la condena fría que es fuente de dolor y de mal. Jesús no se mueve de su lugar, está al lado de la persona, de la mujer que ha cometido un pecado, del que sufre la amenaza de una ley fría y lejana a la condición humana. BNdiaria