8. Y es Dios también el que, por su Espíritu, nos revela su sabiduría, la que de antemano destinó para nuestra gloria. Dios nos da fuerzas y resistencia en nuestros trabajos. He trabajado con más afán que todos —dice Pablo—, aunque no yo, sino la gracia de Dios conmigo. - EL QUE SE GLORÍA, QUE SE GLORÍE EN EL SEÑOR