18/3/26

5. Esta consagración, precisa el Pontífice, está en la raíz de la misión común que une a los ministros ordenados y a los fieles laicos. Y citando a su predecesor, el Papa Francisco, recuerda que, por el bautismo y con la unción del Espíritu Santo, los fieles “quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo”. - «Mirar al Pueblo de Dios, es recordar que todos ingresamos a la Iglesia como laicos. El primer sacramento, el que sella para siempre nuestra identidad y del que tendríamos que estar siempre orgullosos es el del bautismo. Por él y con la unción del Espíritu Santo, (los fieles) “quedan consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo” (LG 10), entonces todos formamos el Santo Pueblo fiel de Dios».- (18 de marzo, Audiencia General)