ESTÁ AQUÍ, SEÑOR, BIEN LO PROCLAMAN los justos que de siempre han esperado estar cerca de ti, porque te aman y luchan por el mundo que has salvado. Estás aquí, mi Dios, humilde hermano, presencia ante mis ojos revelada, Salvador eternal del pueblo humano, Luz de la Luz que brilla en tu mirada. Bienvenido, Mesías esperado; que deje el corazón toda amargura porque Dios, siendo Dios, nos ha salvado en locura de amor y de ternura. Demos gracias al Padre que ha querido darnos el Hijo eterno y bien amado, todo el pueblo de Dios le cante unido al Fuego del amor que lo ha engendrado. Amén.