25/2/26

8. Aunque tomaba muy en serio la realidad demoníaca, esto no significa que atribuyera toda enfermedad espiritual a villanos con cuernos y tridentes. Sostiene que hombres y mujeres son responsables del modo en que usan su libertad soberana. Su punto es que la naturaleza humana es una. Si comenzamos a adentrarnos en profundidad en nuestra dimensión espiritual, otras profundidades quedan necesariamente al descubierto. Enfrentaremos hambre existencial, vulnerabilidad, un anhelo de consuelo. Tales experiencias pueden surgir en forma de asalto. “CAERÁN MIL”