4. NUTRIR Y ELEVAR EL ALMA - ¿Escribir es un modo de mantener viva la esperanza? - R. La escritura, como dice Søren Kierkegaard, debe ser edificante. Debe edificar a quien escribe, pero también a quien tiene la generosidad de leerte. No se trata de ocultar la noche oscura, ni los desiertos que tenemos que cruzar durante nuestra existencia, porque ello no es verosímil. Existe el mal, el dolor, el caos, el abismo sin fondo, pero la escritura no puede hundir al lector. Debe ofrecer posibilidades, alternativas, bombas de oxígeno, estrategias para enfrentarse a la noche oscura, sin sucumbir a fórmulas artificiales o a frases de diseño que no soportan la mínima crítica intelectual. La escritura debe nutrir el alma, debe elevarla, ayudarla a entrever horizontes. Dice Platón que el filósofo es el médico del alma. Sin horizonte, la vida se convierte en una mecánica repetición de lo mismo, en puro aburrimiento. Escribir es forjar horizontes con voluntad de sentido. SOBRAN CÍNICOS Y FALTAN TESTIGOS DE ESPERANZA