2. Y es que la esperanza, por más que resulte “enigmático” saber de dónde saca el ser humano esa fuerza para sobreponerse a su fragilidad y seguir luchando, “cataliza la acción y el compromiso”, porque “no esperar nada –advierte Torralba– es como morir en vida”. SOBRAN CÍNICOS Y FALTAN TESTIGOS DE ESPERANZA