10. La vida espiritual no es un añadido al resto de la existencia. Es su alma. Debemos cuidarnos de todo dualismo, recordando siempre que el Verbo se hizo carne para que nuestra carne fuera impregnada por el Logos. Debemos vigilar tanto a la izquierda como a la derecha y, como insiste Bernardo, no confundir la izquierda con la derecha ni la derecha con la izquierda. Hemos de aprender a sentirnos igualmente serenos en nuestra naturaleza carnal y espiritual, para que Cristo, nuestro Maestro, pueda reinar pacíficamente en ambas. “CAERÁN MIL”