10. LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO: El desánimo es una tentación del enemigo. El cristiano mantiene una "alegría persistente" que no depende de las circunstancias externas, sino de la certeza de ser amado por Dios. Es una alegría que se convierte en fuerza evangelizadora. -TEJIENDO ESPERANZA en el CAMINO CUARESMAL (2º ´Día)