4. Cada vez que me convertí de nuevo en mamá, me enamoré de mi bebé, de una manera que me llevó a sentir una gran admiración por el regalo de la existencia de este niño. Contemplar la belleza de la luz del sol brillando en las olas del océano con frecuencia me lleva a una sensación de asombro y alabanza. El gusto que siento por las amistades en la oración y de apoyo mutuo me lleva a sentir gratitud. Pero la indiferencia significa que cuando el bebé crece, el amigo se aleja, o un día en el océano está nublado, todavía puedo encontrar maneras de amar a Dios y a la gente. - INDIFERENCIA IGNACIANA (Marina McCoy)