REFLEXIONEMOS sobre esta parábola que el Señor nos da hoy. ¿Cómo va nuestra vida? ¿Qué prefiero? ¿Aceptar siempre la invitación del Señor o encerrarme en mis propias cosas, en mis pequeñeces? Y pidamos al Señor la gracia de aceptar siempre su banquete, que es gratuito. (Papa Francisco)