6/11/26

8. También ahora comprendo mejor la majestuosa quietud de ese retrato de Dios. No hay en él sentimentalismo ni romanticismo, ni es un cuento simplista con un final feliz. Lo que veo en esa pintura es a Dios como madre, que recibe de nuevo en su vientre a aquel a quien hizo a su propia imagen. Los ojos casi ciegos, las manos, el manto, el cuerpo encorvado, todo ello expresa el amor divino maternal, marcado por el dolor, el deseo, la esperanza y una espera interminable. - DIOS, MADRE NUESTRA, The Vulnerable God pp 34-35, Henri Nouwen - DIOS CON NOSOTROS - (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)