8. Estamos tan acostumbrados a vivir inmersos en el miedo que nos hemos hecho sordos para escuchar la voz que dice: "No temáis". Esa voz tranquilizadora, que repite una y mil veces: "No temáis, no tengáis miedo", es la que más necesitamos escuchar. Ésta es la voz que escuchó Zacarías cuando Gabriel, el ángel del Señor, se le apareció en el templo y le dijo que su mujer Isabel le daría un hijo; es la voz que escuchó María cuando el mismo ángel entró en su casa de Nazaret y le dijo que concebiría un hijo que se llamaría Jesús... - DIOS CON NOSOTROS - Signos de vida pp 16-17, Henri Nouwen - NO TEMÁIS - (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)