7. La vida espiritual no nos aparta del mundo, sino que nos lleva a entrar más profundamente en él: Jesús dice al Padre: "Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo (Jn 17,18). Y deja bien claro que precisamente porque sus discípulos ya no pertenecen al mundo, pueden vivir en el mundo como él lo hizo. - PRESENCIA Y AUSENCIA DE DIOS, Making All Things pp 52-55, Henri Nouwen, EL ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS