6. El punto de inflexión del Concilio Vaticano II (Gaudium et spes y Dignitatis humanae, 1965): La Iglesia redefine su relación con el mundo moderno, asumiendo los signos de los tiempos, la libertad religiosa y la responsabilidad de los cristianos en la construcción de la sociedad terrena. MAGNIFICA HUMANITAS, 28