4. Aunque pensamos que somos discípulos de Jesús, a menudo nos sentimos seducidos por preguntas, nacidas del miedo, que el mundo nos plantea constantemente. Si nos damos perfecta cuenta de esta realidad, nos convertimos en personas ansiosas, nerviosas, preocupadas, enredadas en preguntas acerca de nuestra supervivencia: la nuestra propia, la de nuestras familias, amigos y compañeros, la de la Iglesia, nuestro país y nuestro mundo. - DIOS CON NOSOTROS - Signos de vida pp 16-17, Henri Nouwen - NO TEMÁIS - (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)