ME ESTUVO BIEN SUFRIR CONSENTÍ LA LUZ DE TU PALABRA - Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento, porque me fío de tus mandatos. Me estuvo bien el sufrir, así aprendí tus decretos. Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón me hiciste sufrir. Por tu mandamiento subsisten hasta hoy, porque todo está a tu servicio. Yo soy tu siervo: dame inteligencia, y conoceré tus preceptos. La explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los ignorantes. SALMO 118