ES NECESARIA LA HUMILDAD tanto para acoger como para ser acogido. Requiere delicadeza, atención, apertura. En el Evangelio, Marta corre el riesgo de no entrar plenamente en la alegría de este intercambio. Está tan concentrada en lo que tiene que hacer para acoger a Jesús, que corre el riesgo de arruinar un momento de encuentro inolvidable. Marta es una persona generosa, pero Dios la llama a algo aún más hermoso que la propia generosidad. La llama a salir de sí misma. (LEÓN XIV)