28/10/26

8. (I) Uno de esos momento sme acaeció después de una estancia de siete meses en un monasterio trapense. Estaba tan lleno de la bondad de Dios que veía esa bondad por donde quiera que fuera, incluso por encima de las apariencias de la violencia, destrucción y crimen. Tenía que retenerme a mí mismo para no abrazar a las mujeres y a los hombres que me vendían los alimentos, las flores o untraje nuevo ¡Todos me parecían santos! - Aquí y ahora pp 57-58, Heri Nouwen, DESCARGARNOS DEL JUICIO