8. Cuando decimos que la Iglesia es un cuerpo, no nos referimos sólo al cuerpo santo e inmaculado, hecho semejante a Cristo por el bautismo y la eucaristía, sino también a los cuerpos rotos de todas las personas que son sus miembros. Sólo cuando mantenemos unidas estas dos formas de pensar y de hablar podemos vivir en la Iglesia como verdaderos seguidores de Jesús. - SIN MANCHA Y CONTAMINADA Henri Nouwen, Bread for the Journey 17 de octubre (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)