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6. (IV) Pero cuando decimos: "Por favor, entra en mi casa, mi casa es tu casa, mi alegría es la tuya, mi tristeza es la tuya también, y mi vida es tu vida, entonces ya no tenemos nada que defender, puesto que ya no tenemos nada que perder, sino una totalidad que dar. - MI CASA ES TU CASA, Tres etapas en la vida espiritual pp 103-104 (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)