20/10/26

5. LA TENTACIÓN DE LA INVULNERABILIDAD. Todo el que quiere cambiar la sociedad corre el peligro de ponerse a sí mismo por encima de ella, haciéndose más consciente, normalmente, de la debilidad de los demás que de la suya propia. El reformador, que está convencido de que las cosas tienen que ser diferentes, está decidido a convertir el mundo. Pero se siente tentado al mismo tiempo de pensar que él mismo no necesita conversión. En vez de verse a sí mismo como un miembro más de la misma sociedad que necesita reformar, puede acercarse a ella con la fantasía de un redentor que piensa que él mismo es intocable y que está siempre en posesión de la verdad y de lo que es justo. - LLAMADOS PARA EL MUNDO Henri Nouwen, Un ministerio creativo pp 110-111 (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)