5. «He visto la aflicción de mi pueblo»: Dios no es indiferente al sufrimiento; se presenta como alguien que "ve", "oye" y "conoce" el dolor de los oprimidos, y decide actuar a través de un intermediario frágil. - PROFUNDIZANDO EL TEXTO (Éx 3,1-10) - (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)