3. Los descubrimientos científicos como "talentos" entregados - Haciendo eco de la parábola bíblica de los talentos (cf. Mt 25,14-30), la encíclica define el progreso y la ciencia como dones confiados por Dios a la humanidad. Esto implica que no nos pertenecen de manera absoluta, sino que conllevan la grave responsabilidad moral de hacerlos fructificar para el bien común. MAGNIFICA HUMANITAS, 9