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2. SENTIR Y GUSTAR. El Salmo 34 como experiencia de pasividad, que pide la tarea de dejarse querer, que toca el fondo más afectivo de la relación con Dios, descubriendo y saboreando “qué bueno es el Señor” con lo que la imagen de Dios amor cobra un alto relieve vivencial, que será detonante de una respuesta progresiva. - DESARROLLOS DE PyF (Ejercicios Espirituales en la vida ordinaria 2026)