10. La Nueva Jerusalén como horizonte de gracia - El texto culmina con la imagen del Apocalipsis (Ap 21,2): la Jerusalén celestial que desciende de Dios. Esta visión no evade la historia, sino que interpela a los creyentes a comprometerse con valentía en la construcción de ciudades más pacíficas, justas, dignas y humanas en el presente. - MAGNIFICA HUMANITAS, 10