10. La acción con y en favor de quienes sufren constituye la expresión concreta de la vida compasiva y el criterio último de una existencia cristiana. Ahora bien, tales actos no se yuxtaponen a los momentos de oración y de culto, sino que se identifican con ellos. ¿Por qué? Pues porque Jesucristo, que no se aferró a su divinidad, sino que se hizo uno de nosotros, puede ser hallado allí donde hay un ser hambriento, sediento, alienado, desnudo, enfermo, encarcelado. Justamente cuando vivamos en constante conversación con Cristo y permitamos que su Espíritu guíe nuestras vidas, entonces le reconoceremos en el pobre, en el oprimido y en el pisoteado y seremos capaces de oír su grito desgarrado y responder a él allí donde se manifieste. - ACCIÓN ORANTE Henri Nouwen, Compasión pp 170-171, 175-176 - (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)