10. (I) Es fácil despachar esos momentos como producto de nuestros sueños o de nuestra imaginación poética. Pero si decidimos reconocerlos como una manera que tienen Dios de tocarnos en el hombro y mostrarnos la verdad más honda de nuestra existencia, podemos ir superando gradualmente nuestra necesidad de juzgar a los demás y nuestra tendencia a evaluarlo todo y a todos. Así podremos crecer en libertad interior y en santidad real. - Aquí y ahora pp 57-58, Heri Nouwen, DESCARGARNOS DEL JUICIO