1. (IV) COMPASIÓN - Una vez que hemos encontrado el centro de nuestra vida y de nuestro propio corazón, y hemos aceptado nuestra soledad no como una fatalidad irremediable, sino como una vocación, somos capaces de ofrecer la libertad a los demás. - MI CASA ES TU CASA, Tres etapas en la vida espiritual pp 103-104 (Ejercicios espirituales en la vida ordinaria 2026)