9. EL SILENCIO QUE ESTALLA EN CONSOLACIÓN. - Celebramos que el silencio de María no es vacío, sino una fiesta del alma que culmina en alabanza y servicio. Al igual que ella rompió su silencio interior para cantar el Magnificat y correr a abrazar a su prima Isabel, nuestra comunidad celebra hoy que el silencio contemplativo nos impulsa a salir al encuentro del hermano, transformando la oración en un grito vivo de alegría, fraternidad y consolación para los que más sufren.