29/9/26

6. En el presente contexto multicultural, la afirmación de la universalidad de estos valores, que es esencial para su supervivencia, pasa también por un redescubrimiento de las propias raíces y por la apertura al diálogo con el otro.- Se trata de una necesidad social y política para redescubrir el papel central de la persona humana y dar un significado real a palabras como libertad, democracia, paz y unidad. Para ello, resulta muy valiosa la invitación del Papa Francisco a apreciar la complejidad de la realidad europea en toda la riqueza de sus tradiciones y sensibilidades, acentuando «el reto de una armonía constructiva, libre de hegemonías» [6].- Este doble movimiento, de redescubrimiento y diálogo, permitirá también encontrar un justo equilibrio entre los derechos mismos, así como entre los derechos y los deberes porque ―como recordaba el mismo Papa Francisco― el «concepto de derecho ya no se asocia al de deber, igualmente esencial y complementario, de modo que se afirman los derechos del individuo sin tener en cuenta que cada ser humano está unido a un contexto social, en el cual sus derechos y deberes están conectados a los de los demás y al bien común de la sociedad misma»