5. Por último, tanto la Regla Común como Sebastián León registran la preocupación por una asistencia integral (corporal y espiritual). Una opción completamente coherente con la finalidad del Instituto, que es poner en contacto con quien es el manantial y la fuente de toda consolación. Un compromiso mucho más exigente que simplemente asistir las necesidades y que, además, como ya dijimos, estaba conectado con una espiritualidad “social” que buscaba ver el rostro de Jesús en ellos.