4. Y este mensaje, como el sueño que encabeza este apartado, seguramente conecta con el deseo más hondo de todo ser humano, pues todos queremos la paz, el fin del hambre, que no haya dolor, llanto o sufrimiento. Ahora bien, en la tradición bíblica el año jubilar no se realiza sin nosotros, no hay fiesta para todos si no compartimos. Y por eso, lo que comienza siendo un anuncio de consolación termina también convirtiéndose en denuncia. Así como existe una íntima conexión entre la denuncia y la oferta de salvación –pues la intención de la acusación profética no es condenar, sino hacer que el otro deje de hacer el mal y de hacerse daño y se abra al hermano y a Dios-, también la relación se da a la inversa: el anuncio de consolación lleva de la mano la denuncia de la injusticia, ya que esta salvación no se actúa sin nosotros.