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4 - c) Devolver la dignidad de hijos – Cuando aquel hijo que había malgastado el dinero regresa a casa, el padre no solo le llena de besos y abrazos y no se conforma con la propuesta que le hace de tratarle como un jornalero, sino que, poniéndole el manto y el anillo, le devuelve la dignidad de hijo. Pues bien, algo así pienso que sucedió con la relación que entablaron las hermanas con los destinatarios, especialmente con los albergados en la Casa de Misericordia y hospitales cuyo régimen era interno. Lejos de sentirse como una lacra social o la escoria aparcada en un arrabal, su trato afable y cariñoso les hizo percibirse como hijos queridos. Dignificar las periferias tiene también que ver con restituirles la condición de hijos.

SU TRATO LES HIZO PERCIBIRSE COMO HIJOS QUERIDOS