25/9/26

2. Ciertamente cuando hablamos de profetas, pensamos en personas críticas con el sistema que denunciaron la injusticia. Y es así. Pero si nos quedáramos solo con eso, nos quedaríamos a medio camino. Una denuncia que no se arremangue a la construcción es solo una crítica sin garra de transformar. En la profecía la denuncia no está articulada a la condena sino a la oferta de salvación. Y esta propuesta de consuelo la supieron describir los profetas con términos de gran belleza y también de gran realismo: “Yo estoy haciendo algo nuevo, ¿no lo veis?” (Is 42,19). Es decir, la realidad está preñada de oportunidades. El presente, aunque parezca caótico, está preñado de Reino. Un Reino que emerge incipientemente como una flor en medio del pavimento. Pero la vida puja por nacer y su fuerza es más poderosa que la muerte. Consolar tiene que ver con forjar esperanza. No esperanzas vanas e ilusorias, sino reales, profundas y apasionantes, por las que vale la pena dejarlo todo y consagrar la vida a ellas. Consolar no es otra cosa que ofrecer un horizonte de sentido que valga la pena ser vivido. Como también expresa el mismo Martin Luther King: “Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir”.

 EL PRESENTE, AUNQUE PAREZCA CAOTICO, 

ESTÁ PREÑADO DE REINO