28/9/26

10. “Cuidando de los cuerpos, ustedes cuidan también de las almas. A ustedes, queridos miembros de las asociaciones hospitalarias, pero también a ustedes, agentes sanitarios, que se dedican al servicio de sus hermanos y hermanas, deseo expresarles toda mi gratitud”, les dijo el Pontífice, quien luego se dirigió a los enfermos. “Queridos hermanos y hermanas enfermos, quiero decirles: ustedes no son un peso, son el corazón palpitante de nuestra humanidad y un tesoro precioso para la Iglesia. Acompaño con la oración las pruebas que están atravesando. Mi pensamiento se dirige a todos los que no pueden estar aquí y que, desde sus casas o desde las habitaciones de los hospitales, están unidos a nuestro encuentro. Les encomiendo a todos al amor maternal de la Madre del Señor, pidiéndole que les alcance los consuelos de su Hijo Jesús. ¡Que Dios los bendiga y los proteja!”, concluyó el Papa. LOS ENFERMOS NO SON UN PESO