1 - B. tratados como hijos – Esta forma de mirar está en conexión con una forma de relacionarse y de tratarles que, igualmente, les hace sentirse seres importantes para ella. Así pues, en un número considerable de testimonios tanto las religiosas como los albergados ponen de relieve la extrema sensibilidad de María Rosa ante su penosa situación, ya que como lo haría una madre, al no poder satisfacer las necesidades básicas de sus hijos, se estremece ante su penuria: - En las virtudes era mi reverenda madre una copia viva de todas; su caridad, extraordinaria, y muchas veces hablando a los pobrecitos se ponía a llorar, y les atendía hasta en las cosas mínimas. (S. León) – Su caridad no podía subir a más alto grado, pues acudía a la más mínima necesidad; y si alguna vez se faltaba a esa virtud por ocupación o ligereza de palabras, tomaba tanto sentimiento, que lloraba como si le acaeciese una gran desgracia: aunque para todos era una madre bondadosa, los viejecitos y pequeños le eran más queridos. (S. León) – En las rigurosas noches de invierno, en los prolongados insomnios y malas noches por su enfermedad, ¿qué podía entonces ocupar su pensamiento? Afligíase hasta llorar al recuerdo de los necesitados de abrigo y alimento, y se decía: “¡A mí todo me sobra, y cuántos pobrecitos hay sin amparo y sin consuelo!”.