9. Lo que hace que esta vida religiosa sea apostólica no es una cuestión porcentual. Esto es, que se dedique un 50 % del día a rezar y otro 50 % al servicio de los necesitados, sino la vivencia de esta unidad sin aristas ni polaridades. Como san Ireneo expresó: “la gloria de Dios es el hombre viviente y la vida del hombre consiste en la visión de Dios”. Por tanto, darle gloria es hacer que el ser humano viva, y esto es equivalente a que le vea. Análogamente se podría interpretar la famosa frase de “todo para gloria de Dios y bien de los hermanos”, no como una yuxtaposición sino en su profunda coordinación: la gloria de Dios es el bien de los hermanos es lo que expresa RC I,1 ponerles en contacto con la fuente.