8. Vida espiritual y vida apostólica no son dos momentos ni dos tiempos: la intimidad, como expresa el canto de Maite Lopez, “se debe llenar de personas y rostros que acariciar”, y en los enfermos se debe ver a Jesucristo. Si en la misión no se debe perder el sentido de esta Presencia, no puede haber oración verdadera si el corazón está vacío de hermanos.