10 Si el Dios cristiano está completamente volcado hacía el ser humano, si todas sus fuerzas afectivas se orientan a amar al hombre, el amor a Dios no puede tener otro centro afectivo que sus hijos. No hay culto sin servicio al hermano y sin fraternidad. Es la Eucaristía que describe Juan, la del lavatorio de los pies (cf, Jn 13). Y lo que entiende Rom 12 con el único “culto razonable” tributado a Dios; el de la entrega de la vida por amor.