9/7/26

7. Pues bien, este lema de que Dios y hermano no son dos realidades separables, ni dos amores diferentes se halla machaconamente en las recomendaciones que María Rosa da a las hermanas y que han quedado recogidas en los testimonios. Pero quizás, el mejor testigo que tenemos de esta unidad de vida es la tribuna, situada en una capilla desde donde todavía hoy se pueden escuchar los quejidos de los enfermos. La Regla Común, especialmente en algunos capítulos –como el de la distribución del día (cap. XII), de la caridad con los pobres y enfermos (cap. VIII), de las prácticas espirituales (cap. X)-, muestra no solo el esfuerzo ímprobo de intentar conciliar la tarea apostólica con la necesaria vida espiritual para que no se resientan ni la una ni la otra, sino que apunta algo más: que estén unidas.

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DONDE SE UNEN DOS REALIDADES