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6. B) A golpe de toalla. Por herida curación – Ahora bien, el gerundio que viene a continuación del infinitivo explicita cómo se produce esa reconexión con Dios: sirviendo. “Hacer conocer” a Jesucristo no tiene que ver con un adoctrinamiento o catequización, sino con algo más propio de un siervo, que es funcionar a golpe de toalla y lebrillo. Jesús comiendo con los pecadores busca lo que estaba perdido y, con ello, les da a conocer que tienen un Padre que se alegra con su vuelta. A veces convencerles requiere de un largo proceso de desactivación de la violencia interna. Como hemos dicho, el siervo de Is 53 carga con la enfermedad soportando en su carne la agresividad del otro que proyecta en él su dolor. Su sufrimiento lanzado con rabia deja a ese hombre herido, tatuado. Y esto precisamente forma parte de su servicio, pues de estas heridas brota la curación. – Cuando María Rosa insta a las hermanas a gustar las veces que fuera necesario un huevo, aunque el enfermo se lo tire a la cara, muestra que comprende que el dolor inaguantable e intenso del otro se desactiva así: dejándose herir por todo lo que duele, que, además, proyecta con agresividad y violencia. Aunque nos resulte paradójico, sólo de este modo –esto es, percibiendo que la hermana ha quedado tatuada, tocada –el enfermo puede abrirse a la curación.

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DEJÁNDOSE HERIR POR TODO LO QUE DUELE