7. En el fondo, Apocalipsis entiende algo parecido cuando afirma que “solo él es digno de tomar el libro y abrir sus sellos” (Ap 5,9). Se está haciendo referencia a Jesús, que ha muerto como un cordero degollado. El profeta se halla ante un libro del que puede leer su anverso y reverso, pero llora porque, a pesar de poder leerlo, el significado permanece cerrado. Es decir, pueden hacernos radiografías, estudios psicológicos, someternos a psicoanálisis, etc., pero esto tan solo sería como leernos sin entendernos. El que da la vida por nosotros es el único “digno de tomar el libro” de nuestra existencia y “abrir sus sellos”, porque solo quien nos ama puede darnos sentido. Por eso, no seremos dignos de consolar a nadie hasta que no hayamos dado la vida por ellos. El dolor es demasiado sagrado para pisarlo sin descalzarnos.