4. La mística de lo social, el rostro del hermano se cuela así en los votos religiosos o preceptos evangélicos y los afecta profundamente, desarrollando un estilo de vida oblativo y exigente que no pierde de vista la justicia social, sino que la construye desde la vivencia de la propia identidad, contribuyendo de este modo de una manera audaz y comprometida al desarrollo de esta dimensión.