30/6/26

9. Podríamos multiplicar los testimonios al respecto. Sin embargo, en la medida que uno los lee se da cuenta de cómo María Rosa con su ejemplo y exhortaciones interiorizó e inculcó en las hermanas los ejes transversales de aquella conferencia de san Vicente de Paúl que se leía el día de la iniciación a la vida religiosa y que termina diciendo: Dios os ha constituido para que seáis su consuelo: - Hijas mías, saber que, cuando dejéis la oración y la santa Misa por el servicio a los pobres, no perderéis nada, ya que servir a los pobres es ir a Dios, y tenéis que ver a Dios en sus perdonas. Tened, pues, mucho cuidado de todo lo que necesitan, y vigilad particularmente en ayudarles en todo lo que podáis hacer por su salvación, que no mueran sin los sacramentos. No estáis solamente para sus cuerpos, sino para ayudarles a salvarse. Sobre todo, exhortadles a hacer confesión general, y soportad sus males humores, animadles a sufrir por el amor de Dios, no os irritéis jamás contra ellos y no les digáis palabras duras, bastante tienen con sufrir su mal. Pensad que sois su ángel de la guarda visible, su padre y su madre, y no les contradigáis más que en lo que les es perjudicial, porque entonces sería una crueldad concederles lo que os piden. Llorad con ellos, Dios os ha constituido para que seáis su consuelo.

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 OS HA CONSTITUIDO PARA QUE SEÁIS SU CONSUELO