5. _ Mismo alumnado, mayor autonomía y mejora de la gestión – El traspaso de la escuela de Tortosa y la fundación de Mora de Ebro resultan iluminadores para comprender esta cuestión. El primero pone en el candelero algo que hemos venido repitiendo: salvo en caso de insolvencia económica, tanto en la escuela pública como en la privada los alumnos tenían que abonar una cuota para sufragar los honorarios del profesor y del establecimiento. Este hecho, unido a las altas tasas de trabajo infantil, nos aproxima a la realidad de los destinatarios de los colegios tanto públicos como privados y que se cifran en la clase media, máxime si se trata de mujeres pues aunque la educación primaria era obligatoria, la tasa de escolarización no llega ni a un 50%. El hecho apuntado por Sebastián León acerca del viraje de la escuela de Tortosa no deja de ser significativo. Así pues, el biógrafo afirma que las mismas alumnas que estaban en la pública se fueron con ellas a la privada. De ahí se deduce que económicamente no debieron de cambiar mucho las precauciones para las familias.