2. Aunque se tuvieran muy bien atados los contratos, depender de la administración pública era ciertamente una forma de vivir a la intemperie y de estar expuestas a los vaivenes políticos. En cambio, el planteamiento se nos ha complicado al constatar la apertura de escuelas privadas, especialmente a partir de la revolución del 68. El hecho de que la dimensión social se pueda vivir también en obras privadas enturbia aparentemente la visión nítida de que social y público coinciden. Pero también es una invitación a no simplificar las cosas y a ahondar en las razones conectadas con las cambiantes circunstancias que nos ponen en la coyuntura de elegir.