QUE TU BONDAD ME CONSUELE, VIVIRÉ - Antes de sufrir, yo andaba extraviado, pero ahora me ajusto a tu promesa. Tú eres bueno y haces el bien; instrúyeme en tus decretos. Me estuvo bien el sufrir, así aprendí tus decretos. Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata. Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón me hiciste sufrir. Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo. SALMO 118