8. El amor por las Sagradas Escrituras y la familiaridad con ellas deben guiar a quien ejerce el ministerio de la Palabra: obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas. El trabajo de los exégetas y de cuantos practican las ciencias bíblicas es muy valioso; y en la Teología, que tiene su fundamento y su alma en la Palabra de Dios, la Escritura ha de ocupar el puesto central. LA PALABRA DE DIOS EN LA VIDA DE LA IGLESIA