6. He conocido la desesperación en primera persona del singular y experimentado con profunda empatía la experiencia del abandono, la soledad radical y el silencio de Dios. No sabemos cómo se nutre la esperanza. Es un enigma. Cuando uno constata la inconsistencia de su ser, su fragilidad ontológica, se rinde. Es entonces cuando enigmáticamente se siente empujado a seguir luchando. Una fuerza que no procede de él, le sostiene y le propulsa a seguir.